La Perinola

Como en un juego la vida da y quita. Pero la perinola es accionada por fuerzas absolutamente humanas. Pensar la realidad cotidiana es el objeto de estos apresurados apuntes críticos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Caos y camaradería amorosa.

Caos y camaradería amorosa.
La lógica del patriarcado se piensa a sí misma instalada en el orden, la normalidad y lo natural. Finge ignorar las tensiones no monogámicas y las que vulneran la heterosexualidad. La mentira está a la base de ese régimen de las pasiones. El orden es una imposición violenta que decapita lo que no ha sido tutoreado por la ortopedia. La normalidad es un capricho de los poderosos y la naturaleza es un constructo inhumano que desconoce a lo humano que es pura artificialidad. La monogamia de transgrede en el trabajo y en el burdel y la heterosexualidad constriñe al deseo que carece de disquisiciones de sexo y género.

El caos, es decir la libertad y el invento sostienen a la camaradería amorosa, que supone la superación de la hipocresía y la mentira. La anarquía amorosa potencia la capacidad de amor. La camaradería amorosa es poliamorosa, es decir que no centra en la apropiación privada de un único destinatario de mi capacidad amorosa, ni escoge ser sexual en lo heterogéneo. El caos, la mezcla, lo informe, la libertad demandan la denuncia de la pareja amorosa tradicional por ver en ella un intento frustrado de concebir lo amoroso: el monógamo evade, incluso con el pensamiento, el ordenamiento normal de la pareja única y definitiva. Curiosamente, las estadísticas, es decir las matemáticas están de acuerdo con el caos en las cuestiones amorosas: la naturalidad de la monogamia está desdecida por doquier. Conquistar la verdad es la tarea de lo caótico, porque lo caótico es siempre posibilidad de revisión, de cambio, de metamorfosis.

martes, 6 de diciembre de 2016

Volver a mirar. Antropología de la felicidad.Democracia poética: la libertad de nombrar inesencialmente.


La red de conceptualizaciones que estructuran el entramado social tiene por principal objeto distribuir a los individuos en compartimentos ontológicos: así, ley, constitución, derecho, libertad, moral, anomalía, por citar sólo un minúsculo grupo de significantes y significados lingüísticos-semióticos, operan en dicho sentido. El lenguaje es el modo humano de constituir elmundo y las relaciones que entablamos con él. Las palabras en su aparente inocencia sonora o gráfica desatan, sin embargo, la sucesión de acontecimientos que constituyen la vida social-política-cultural humana. Por ello, nuestras adhesiones, manifestaciones y acciones nos ubican en sitios de la realidad que nos definen esencialmente en lo que somos. Esto significa que todo gesto personal-individual es, en rigor político. Una palabra disonante puede desatar nuestra persecución por parte de las fuerzas socio-institucionales. Revisar el lenguaje, proliferarlo, multiplicarlo, volverlo multívoco, paradójico, equívoco. Limpiarlo de tanta corrección. En otras palabras, desnudar el carácter político del lenguaje: la gramática es una expresión de la estratificación social e ideológica de la sociedad. No existe democracia cuando las palabras adscriben a una manifestación paradigmática del ser. La democracia supone la posibilidad de revertir, destruir, reconvertir, resignificar significados y significantes. La democracia es poética, es decir es el reino de la metáfora, el modo libérrimo de decir la realidad. No se trata de romper todo código comunicacional, pero si se trata de denunciar los usos autoritarios del lenguaje y eso es posible cuando podemos inventar un nombre metafórico a las cosas. Destruir las academias de la corrección y habilitar un universo libertario donde estar con el otro es un acto amoroso de comunicación y no la forzosa conjunción en las factorías de
la mercancía.

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domingo, 26 de junio de 2016

Antropología de la amputación corporal: la subversión anárquica del pie.

Una antropología de la amputación segrega al pie del mapa total de la anatomía corporal humana. Pareciera que el pie no correspondiera a la imagen humana cuando se lo exhibe separadamente en una representación que, inmediatamente es vista, como arquetipo del fetichismo. Es fácil advertir que no pasa esto con las representaciones aisladas de otras partes del cuerpo. En efecto, unos labios sensuales remiten a un rostro y el rostro remite a la totalidad de la figura humana.
La amputación del pie obedece a razones ideológicas que determinan una política corporal especial para el cuerpo y una ética también peculiar para el enjuiciamiento del pie. El pie conforma una zona de sublevación somática y como tal es exiliado de la anatomía regular. El pie encarna la guerrilla corporal y recoge en su conceptualización todos los vituperios y condenas argüidas por la ético-política conservadora. La subversión es el pie, es decir la izquierda de nuestra carne. Representa, justamente, la desorganización, la anarquía. Cuando los hombres serios hablan del cuerpo humano aherrojan a los pies en un bestiario. No pocas veces se habla de los pies llamándolas patas, como si se tratara de lo más animal que poseemos los seres humanos.

jueves, 23 de junio de 2016

Lo sublime y lo execrable.

Una topología idealista decretó el arriba y el abajo ontológico. Lo excelso y lo execrable quedaron definidos para siempre. Repetimos esa topología caprichosa y discriminatoria: por todas partes oímos hablar de lo sublime y de lo execrable. ¿Pero cuál es el fundamento de una oposición tan rígida y perversa? Razones puramente históricas, pues no existe el libro sagrado de lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo. Sobre el pie ha pesado esta condena que recoge tanto repugnancia como desdén. Se trata de una Pedagogía de la mirada y debemos ser capaces de deconstruirla a través de inversiones y genealogías que desnuden la vacuidad y la arbitrariedad de la pedagogía hegemónica. Un camino de liberación debe ser transitado siguiendo múltiples posibilidades. No se trata de seguir un único y repetido recorrido. En algún punto del viaje se hallan los pies con toda su maravillosa belleza y con su desestructurante erotismo. El color de la piel, la forma de los dedos, la concavidad del arco, la oblicuidad del empeine, todo, todo ello nos retienen en el pie si hemos sido capaces de huir de los paradigmas amputacionistas que han identificado la belleza con partes aisladas del cuerpo sobre las que se concentra todo el juicio estético (el deseo erótico diría yo, usando una primera inversión que desnuda o revela la singular importancia de la sensualidad y la sexualidad en la construcción del sí mismo y de la otredad)

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lunes, 1 de febrero de 2016

Democracia poética: la libertad de nombrar inesencialmente.



La red de conceptualizaciones que estructuran el entramado social tiene por principal objeto distribuir a los individuos en compartimentos ontológicos: así, ley, constitución, derecho, libertad, moral, anómalo, por citar sólo un minúsculo grupo de significantes y significados lingüísticos-semióticos. El lenguaje es el modo humano de constituir el mundo y las relaciones que entablamos con él. Las palabras en su inocencia sonora o gráfica desatan la sucesión de acontecimientos que constituyen la vida social-política-cultural humana. Por ello, nuestras adhesiones, manifestaciones y acciones nos ubican en sitios de la realidad que nos definen esencialmente en lo que somos. Esto significa que todo gesto personal-individual es, en rigor político. Una palabra disonante puede desatar nuestra persecución por parte de las fuerzas socio-institucionales. No existe democracia cuando las palabras se adscriben a la manifestación paradigmática del ser. La democracia supone la posibilidad de revertir, destruir, reconvertir, resignificar significados y significantes. La democracia es poética, es decir es el reino de la metáfora, el modo libérrimo de decir la realidad.

sábado, 30 de enero de 2016

Libertinaje y libertad: sus superposiciones creativas.




La libertad es el nombre civilizado que la sociedad moral le ha puesto a la vida domesticada del animal humano. Apenas asoma una dosis de rebelión creativa en el individuo o en el grupo, esa sociedad habla de libertinaje, caos o anarquía. La libertad es sobria y previsible porque sigue codificaciones, pautas y costumbres. Ser libre es observar meticulosamente el orden establecido y, por ello, la libertad es conservadora. La libertad es enemiga de la utopía y del deseo y se erige en un límite infranqueable en la experimentación de nuevas relaciones con los demás.
Sé que la semántica es un campo de controversias ásperas y decisivas y sé también que yo podría nombrar a la libertad adscribiéndole a ella todos los contenidos que le otorga el moralismo a la palabra libertinaje. Por lo pronto creo que la libertad refiere a la todoposibilidad de la creación y la fantasía. Es una palabra sutil como la carne misma, por eso, tiene un límite natural: el cuerpo deseante del otro. La única acotación de la verdadera libertad es el respeto de los cuerpos, es decir, de nuestra verdadera sustancia ética. Soy libre hasta que el cuerpo del otro ejerce su opción deseante y opone su rechazo a mi pretensión egoísta colonizante.

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